Entrevista en Madresfera: importancia de la Salud Mental en las personas refugiadas

Comparto una entrevista de Madresfera en el que hablo sobre la importancia de la Salud Mental en las personas refugiadas, entre otros aspectos.

📍 Puedes leer la entrevista en Madresfera aquí

 


Fotografía portada en Kumala, Sierra Leona durante la emergencia del brote del ébola. Octubre 2015. A.V.

Colaboraciones en la Revista El Universo – Ecuador

En mi estancia en Guayaquil, Ecuador como Psicólogo, hice algunas colaboraciones con la Revista el Universo. Aquí puedes disfrutar algunos extractos y un artículo titulado: Formas de abuso verbal: evítelas

🖌 Artículo en el que colaboro: Formas de abuso verbal.


Fotografía portada recuperada del mismo artículo de la Revista El universo. Imagen 2º corresponde a la revista de 9 de abril de 2017 y la imagen 3º a la revista 7 de mayo de 2017

Cosiendo el dolor emocional: un año del terremoto en Ecuador

Un año después terremoto del 16 de abril de 2016, Ecuador sigue recordando cicatrizando sus heridas ante la fatal catástrofe natural.

En esta entrada que cedí a Psyciencia, hablo sobre el dolor emocional que se va curando en Ecuador y nuestro trabajo humanitario nuestro trabajo de un equipo de psicólogos y psicólogas que partimos de Madrid, hasta Manabí para dar soporte y apoyo al Ministerio de Salud Ecuatoriano. Aquí tienes todos los detalles:

📍 Entrada Psyciencia: Cosiendo el dolor emocional: un año del terremoto en Ecuador,

Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, 19 de agosto (#NotATarget)

Cada 19 de agosto se celebra el día mundial de la asistencia humanitaria. Este año se celebra bajo el lema  #NotATarget (#NoSonUnObjetivo, en español).

Tal y como cuenta ElPais – Planeta Futuro:

Ni los trabajadores humanitarios ni la población civil deberían ser el blanco de ataques en situaciones de crisis. Por eso, la ONU recuerda que deben cesar las bombas sobre hospitales, los secuestros, las violaciones de mujeres en el día que se conmemora la labor de quienes asisten a las víctimas.

La felicidad en nuestra túnica nueva

El silencio es el mejor heraldo de la
alegría; fuera bien poca mi felicidad si
pudiera decir cuánta es.
W. SHAKESPEARE

Por alguna razón inexplicable, -o quizás sí tenga explicación- he comenzado a leer poesía, seguramente para repasar todas nuestras dudas existenciales, y de paso, hacérmelo ver.

El bálsamo que deja la lectura es extraña, pero reconfortante. Comenzar a leer poesía es como salir semidesnudo a la intemperie en una fuerte ventisca, en el que la lluvia y nieve se entremezcle por la fuerte sacudida del tiempo, y el gélido aire de la realidad te azote en toda la cara. De pronto, encuentres un refugio con una gran hoguera esperándote, en el que te calientas las manos y acercas todo tu cuerpo, con una manta gruesa que te abriga y te arropa.

Eso sería lo más cercano que sentí al leer poesía de Bai Juvi, poeta chino del siglo IX.

He de decir, que sus palabras  me cubren y me arropan  como si saliera a campo abierto con esa ventisca. Como si saliera a la vida me refiero, pero protegido de la mentira. Pienso en todos aquellos lugares donde no estuve, y que me cubren ahora mismo, como la poesía. Como la hoguera que me calienta y me protege.

Poema de Bai Juvi: Mi gruesa túnica nueva:

                                                                                                              
La tela de Kuilin es nieve blanca;
el algodón de Wu es nube blanda.
Resistente tela; gruesa manta,
así es mi túnica nueva.
¡Y qué bien me abriga!
Me la pongo de madrugada,
y estoy sentado así hasta la noche;
entonces me cubro con ella
y duermo cómodamente
hasta que despunta el alba.
He olvidado el riguroso invierno;
ahora ya me encuentro
en la benigna primavera.

 
En la noche avanzada,
viene a mi mente un pensamiento.
Palpando mi ropa,
me paseo por la alcoba.
Un caballero de verdad
debe preocuparse por todos.
¡Cómo puedo contentarme
con mi propia felicidad!

Ojalá se hiciera una túnica
de miles de leguas de largo,
que cubriera la inmensa Tierra,
de modo que todos quedaran
cómodamente abrigados.

***

Me imagino esas tardes frías de invierno, en las que nos arropamos de esperanza y de sosiego. Nos recogemos en nuestra dicha de no sentirnos solos, de ser alguien más. De que todas las personas seamos simplemente eso, personas. Que ya es mucho y bastante decir.

Podría estar en cualquier lugar y también estar al lado tuyo. Me imagino en los poblados sursudaneses, en la playa paradisíaca de Lamu respirando la brisa, en las aldeas de Sierra Leona escuchando canciones en Kuranko y los encebollados de Manabí que me hacen salivar de alegría.

Me quedo absorto de cuantos lugares puedo estar sin moverme, y cuanto podría abarcar con mis dolores y alegrías. Que no fueran solo míos, que nos cubriéramos de nuestro dolor y tristeza, y exhaláramos dicha.

Como quedarnos solo con nuestra felicidad, si podemos compartirla.


Imagen portada Patryk en unplash.com recuperada aquí