(Vídeo) Rompiendo estereotipos 3/4: Caridad navideña africana para Noruega

En esta tercera entrega de Rompiendo Estereotipos, te lo cantan: ¡Noruega precisa de la ayuda del Continente Africano! En esta canción navideña pegadiza, los que bien pasan fríos son los más necesitados…

Puedes ver Rompiendo estereotipos 4/4 ¿Quieres ser voluntario? aquí


Fuente: http://www.rustyradiator.com

(Vídeo) Rompiendo estereotipos 2/4: ¡Ayuda desde África a Noruega!

En la segunda entrega de Rompiendo estereotipos, vemos como el hombre africano empatiza con el país noruego para así prestar cooperación y ayuda: ¡radiadores para Noruega!. Y es que el frío escandinavo hace que el continente negro se compadezca.

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Fuente: www.rustyradiator.com

Rompiendo estereotipos 1/4 ¡Salvemos a África!

Los de Rusty Radiator ironizan y rompen con el estereotipo del hombre blanco salvador de África. Ir con nuestros engranajes mentales de héroes hace que ocurran situaciones como las del vídeo (en inglés).

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Fuente:  www.rustyradiator.com 

Cuando el enemigo está en casa: Ébola

Tal es la ignorancia sobre el continente africano, que desde que surgió la nueva ola devastadora del virus Ébola, no hacía más que recibir mensajes y llamadas de preocupación, cuando Sierra Leona y Liberia están más cerca de España que de Kenia (si no me crees echa mano de un atlas mundial).

Bajo la inercia del miedo gracias a los medios (o más bien gracias a ti), este pavor colectivo bien estudiado en psicología, consigue promover comportamientos que ni siquiera uno sería capaz de prever. Como el propio ébola.

¿Qué tipo de utilidad reviste este titular en La Voz de Galicia?

En este caso particular, nadie se alegra de nada. Hoy más que nunca hay que ser empático con la enfermera que contrajo el ébola en España. Qué duda cabe que ahora el avance del virus es global. Muy a nuestro pesar.

Sin embargo, (si se me permite), si en los países desarrollados se gastara la misma energía, tesón y esfuerzo que gastan por detener el ébola (esto es, cuando el enemigo está en casa), en concienciarse sobre lo que ocurre realmente África, irónicamente se acabaría los posibles casos de ébola en los países desarrollados. Algo complicado de comprender. A fin y al cabo hay que entender la problemática a nivel sistémico. Como un análisis funcional en psicología, o a modo visionario. No es nada fácil puesto que requiere un despliegue meticuloso, equipos multidisciplinares y mucha iniciativa global.

Son las malditas carambolas de falta de ayuda, falta de intervención, recortes en cooperación internacional, efectos dominó y causalidades varias. Todo sazonado. De poner parches, rápido y corriendo y sin haber habido una prevención necesaria.  Actuar mucho antes de que el enemigo esté en casa. Requiere asimismo, mucho empatía (concepto clave) hacia África.

Así, en los países con más pies que zapatos, el ébola es invisible a los ojos de los países en lo que lo más cercano que se podía palpar era una escueta columna en la sección internacional (que alivio nunca nacional), así las miles de muertes en el África Occidental no tocan, no remueven. Causan indiferencia. En cambio, ahora sí remueven, pero sólo en la medida que deje de afectar en el país desarrollado, con lo cual el ejercicio de concienciación está en gran medida influenciado en cuanto alejar al enemigo de casa, no tanto en sentir como si…

Si no se promueven sentimientos colectivos de empatía, solidaridad y compasión por lo que ocurre en el África Occidental, sólo serán individuos negros que pueden potencialmente afectar al esto, con la consiguiente deshumanización que ello implica. Bien me han hecho saber que existe discriminación hacia personas de raza negra en España, como si fuera lo mismo ser del sur namibio, que del norte togolés.

Graffiti ilustrativo sobre las principales vías de transmisión

También todo pasa por responsabilizarnos de nuestra actitud en general hacia África y hacia el ébola en particular. De responsabilizarte tú con tus decisiones. Y de no caer en esa queja colectiva que algunos medios desean promover, del quejarse porque sí, pues paradójicamente dicha queja constante genera estados de inactividad, es decir, de dejar de hacer. Uno piensa que hace mucho con compartir estados de twitter, información, firmas colectivas, etc…. cuando al final nos dejan extasiados por tanta sobreinformación. Consecuentemente, poco o nada se hace. Se ladra mucho pero se interviene poco. Tal y como dijo Gandhi “la diferencia entre lo que hacemos y somos capaces de hacer resolvería la mayoría de los problemas del mundo”¹.

Dicho sea de paso, desde los altos mandatarios tampoco son momentos para echar balones fuera, culpabilizar al ciudadano, la enfermera infectada o simplemente a África. Son momentos de tener la atención, consideración y respeto que todo el continente africano que este se merece, desde Tánger hasta Ciudad del Cabo. Y lo más difícil todavía, distinguir las diferencias que existen en África, como las que existen entre Tánger y Ciudad del Cabo².

 ***

¹ Cita recuperada del informe 2014 de la ONU en http://hdr.undp.org/sites/default/files/hdr14-summary-es.pdf

²Para que así la familia Pérez se venga de safari a Kenia, termine su tour (porque no) en Lamu y llene las arcas del sector terciario, puesto que la disminución del turismo en Kenia (cuna de los safaris) es una sinrazón fruto de los estereotipos africanos.

³ Fotografía nº1 Stop ébola, Monrovia recuperada de abcnews.go.com

  Fotografía nº2 recuperada de yorokobu.es

  Fotografía nº3 recuprada de newrepublic.com

Enlaces de interés

• Pese a cargo con los medios, existe periodismo de calidad. De eso se encarga, por ejemplo mi paisano José Naranjo en blogs.elpais.com/africa-no-es-un-pais/2014/10/el-%C3%A9bola-y-el-miedo.html

• Ojo a este gran post de Yorokobu yorokobu.es/7-titulares-ebola

La c̶a̶r̶n̶a̶z̶a experiencia africana

Aún sigo con el dilema moral del término experiencia. Experiencia entendida como la adquisición de sucesos, situaciones, cirscunstancias. Lo que significa vivir para luego quizás contar y narrar al resto.

Recuerdo en mis inicios en Lamu; Kenia, una pediatra cooperante me contó la cantidad ingesta de preguntas que le hacían sobre su trabajo diario. Tales preguntas eran para conseguir “carnaza” en forma de experiencia. Del tipo «¿Qué es lo más fuerte que has vivido en el hospital?» 

Son preguntas inocentes, sin maldad. Esa fue la conclusión que sacamos. Pero son preguntas que gritan la frase oculta de: «Ey! Estoy en África y quiero vivir la experiencia» o su variante «Chicos, mirad como vivo la vida al límite». Esperan experiencias. Para decir que viven tal vez, para recordarse que sus vidas irradian energía y autenticidad o simplemente que sus vidas son plenas en experiencias, ricas de ser contadas. En eso las redes sociales son las cubertería y el contenedor de la carnaza. De esta manera, lo peor que le puede pasar a alguien es volverse de África y no tener nada que decir. Peor aún, nada que decirse. Sería una tragedia de viaje, un viaje sin experiencia

Sé que lo sabes. No me gusta, me causa disonancia, me remueve. Por ello, y haciendo acopio de honestidad, la gran mayoría de cooperantes comenzamos con esa idea de experiencia, aunque fuera muy vaga, turbia o imprecisa. Incluso sabiendo de primeras que no vamos de turistas, sino de voluntarios o cooperantes. Desconfía de alguien que viene con una mente inmaculada y provista del kit “fuera estereotipos en 3 pasos” sobre África antes de venir.

Caer en el famoso error de vivir la experiencia sacia nuestro sentido vital de que nuestra vida merece la pena. Sin embargo, esto podría hacerle un flaco favor al resto de la población africana, pues a veces se cae en el mismo error de compadecerse, esto es, de sentir pena de ellos, lo que mantiene las posiciones de poder encubiertas (hombre blanco versus negro), o la famosa caridad que perpetúa la pobreza.

A día de hoy no sé qué contarte exactamente de Kenia. Si quieres mejor te diré lo que no voy a contarte. No te diré las típicas frases célebres de:

1) «África te cambia»
• ¿De verdad? ¿Necesitas venir a África para dar introspección a tu vida? Cualquier pueblo español rebosa espiritualidad, por muy feo que sea. El recogimiento interior no entiende de lugares.

2) «Pese a la pobreza, en África la gente es mucho más feliz que nosotros»
• La gente Africana es cualitativamente diferente a la de cualquier país desarrollado. Entienden la vida de diferente forma (no daría para explicarlo en este post) pero no son ni más felices ni menos, lo son en diferente forma.

3) «África es especial, pura magia»
• .Cierto, para que engañarnos. Sin embargo, para los que no se pueden permitir un vuelo a África (Ryanair todavía no opera aún en este continente), no necesitas venir a África para encontrar belleza en este mundo. Date una vuelta al parque de tu barrio.

4) Frase no literal, sino encubierta, oculta:  «Déjame decirte lo bien que me lo he pasado en el Safari, las fotos y lo bien que me he enamorado de África”
• Reconozco que lo de enamorarse de África está muy bien, pero es mucho más que sabanas, Safaris y Massais saltanto (las dos primeras ni las he olido, los Massais un encanto¹).

5) «En África no hay casi tecnología, es todo muy profundo y verdadero».
• Pues exceptuando la pobreza extrema y moderada que bien existe, la actual clase media y  tienen los mismos smartphones que los tuyos (e incluso mejores), ven telenovelas y estereotipan tan bien como tú o como yo.

6) «Es todo mucho más sencillo, más espiritual» 
• 
¿Puedo volver a recordarte tu pueblo? La meditación es una corriente en auge, en tu vecindario seguro que hay sitios donde meditan.

Finalizando, no digo que tengas que vivirlo de otra manera. Tampoco digo que te quedes en tu pueblo/ciudad ¡Yo también adoro viajar! Adelante. Sólo resalto que el contienente africano es mucho más que todo eso. África (como en Groenlandia) rebosa experiencias, historias, desde las más asombrosas hasta las más cotidianas y aburridas.

De verdad, no soy quién para decirte cómo debes vivir la experiencia africana. Existen tantas formas como personas en este mundo. Lo que sí te sugiero es no caer en la trampa del estereotipo y/o de la obligación colectiva de tener una vida con significado.
Del imperativo de vivir tu vida al límite como premisa social de no sentir que la desperdicias.

Párate un momento y no te preguntes por qué vienes a África sino pregúntate ¿Para qué viajas a África? 


¹En Lamu, hay cierta afluencia de la tribu Massai, lo que en un principio parece inconcebible. Por tanto, no sólo hay Massais en las sabanas, ni viven aislados. Hablan swahili, su lengua Massai e inglés básico, ven las noticias, tienen puestos de tiendas y teléfonos móviles. Mantienen las tradiciones antiguas, e incorporan a las nuevas formas de vivir, con sus pros y contras. La razón de su migración es la captación del turismo de la costa keniana, entre otras.

• Fotografía recuperada de Humanitarians Of Tinder aquí