Microrracismos: «Para ser negra eres muy guapa»

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(…)Los medios generalistas ofrecen a menudo la negritud “como un problema”, lamentan las autoras. “Se da por hecho que las mujeres negras somos vulnerables, que no tenemos estudios, que no somos de aquí… Y es cierto que hay muchos problemas en África, pero creemos que ya se tratan estos temas. Lo que no vemos son informaciones positivas que involucren a mujeres negras, que las hay. No se puede dar una imagen tan reducida de un colectivo”, explica Torres Soler. Ellas han entrevistado a científicas, empresarias, diseñadoras e investigadoras negras, entre otras profesionales, cuyos logros no suelen ser objeto de los focos. “No somos mayoría, pero existimos”, dice Antoinette, que se dedica a la gestión cultural.

Los estereotipos tienen sus consecuencias. La sorpresa es la reacción más frecuente cuando la gente descubre que Lucía nació en España, que es española. “Pese a mi acento castizo a tope”, dice la periodista. Las dos han recibido en muchas ocasiones la frase “no pareces negra”, como si hubiera un “comportamiento de negro” estándar…

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Usted nunco preguntó, de Ernesto Sirolli

“Unos italianos decidimos enseñar a la gente de Zambia a cultivar alimentos. Llegamos con semillas italianas al sur de Zambia, y enseñamos a los locales cultivar tomates italianos y calabazas, y… por supuesto, las personas no estaban en absoluto interesadas en hacer aquello, por lo que les pagábamos para venir a trabajar, y algunas veces, ellos no acudían. Estábamos asombrados de que los locales, en tan fértil valle, no hubiesen tenido agricultura. Sin embargo, en vez de preguntarles cómo era posible que no cultivasen nada, simplemente dijimos: “Gracias a Dios que estamos aquí”. “Justo a tiempo para salvar a las personas de Zambia de la hambruna”.

Y por supuesto, todo se cultivó hermosamente. Conseguimos magníficos tomates. Y no lo podíamos creer, les estábamos diciendo a los zambianos: “Miren qué fácil es la agricultura”. Cuando los tomates estaban bonitos, maduros y rojos, de la noche a la mañana, unos 200 hipopótamos aparecieron desde el río y se comieron todo.

Y dijimos a los zambianos: “Dios mío, ¡los hipopótamos!”

Y los zambianos dijeron: “Sí, por eso no tenemos agricultura aquí”.

“¿Por qué no lo dijeron?”

“Usted nunca preguntó”.

Pensaba que sólo nosotros los italianos cometíamos errores en África, pero luego, vi lo que hacían los estadounidenses, lo que hacían los ingleses, lo que hacían los franceses, y me sentí bastante orgulloso de nuestro proyecto en Zambia. Porque, como ven, al menos alimentamos a los hipopótamos.”
Ernesto Sirolli.


Fotografía Anderson Mancini en Flickr aquí

Los olvidados de los olvidados: La salud mental en África

• Entrada que cedí a Psyciencia (2/2/16) en el que se puede ver el artículo original aquí

La Salud Mental Global propone un acercamiento de la salud mental a todos los rincones del planeta. Que, por ejemplo, cualquier persona con enfermedad mental recibiera un servicio, bien sea en Francia o en Namibia. Esta aproximación es relativamente nueva, y supone una apuesta firme sobre la accesibilidad de los tratamientos psicológicos a aquellos países en desarrollo, los cuales tienen precisamente menos impacto y servicio dado sus bajos recursos socioeconómicos.

NO HAY SALUD SIN SALUD MENTAL

(Vídeo) Melancómicos: contra el estigma de la enfermedad mental

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Melancómicos es una iniciativa teatral de usuarios y profesionales de Fundación INTRAS que persigue potenciar la visibilidad del colectivo de personas con enfermedad mental en un contexto favorable para la sensibilización y lucha contra el estigma.
Con una puesta en escena a través del monólogo, Melancómicos propone la comedia satírica como elemento de expresión para permitir aflorar al individuo sobre el malestar psíquico.


Fuente: www.intras.es

Crítica película: “Un día perfecto”: Gajes del oficio. Por David Nebreda

David y yo tuvimos la suerte de coincidir en misión post-emergencia ébola en Kabala, Sierra Leona. No fueron pocas las veces que nos servimos de dudasexistenciales sobre cooperación internacional, ayuda en emergencias. Le dábamos vueltas sobre nuestro sentido y propósito como cooperantes en campo terreno, todo sazonado con cualquier otra divagación sobre la solidaridad bien entendida.

Pues bien, mi colega David Nebreda no se le ocurrió nada mejor que esta gran crítica sobre la película “Un día perfecto”. Finalmente, unos días de vacaciones en España me permitieron ver la película  (penosamente doblada al castellano, que le vamos a hacer…). 

Una de sus perlas:

(…)”Un día perfecto” refleja bastante bien el sentir y pensar de la gente que trabaja en el mundo humanitario, y desmonta los mitos de solidaridad, caridad e idealismo con los que mucha gente identifica este mundillo. Pero también se aleja de los tremendos dramas humanos que algunas películas sobre el tema cuentan, en los que todo son desgracias horribles y situaciones capaces de traumatizar a cualquiera. Es esa sensación, que da la película y que yo he tenido en terreno más de una vez, de no saber si lo que estás haciendo vale para algo o tiene sentido, de que cuando intentas ayudar no obtienes resultados mientras que otras cosas que haces a las que no das importancia marcan la diferencia. Esa incertidumbre de no saber si podrás terminar lo que empiezas porque, por mucho que todos los implicados (organismos internacionales, ONGs, población local, autoridades…) digan que quieren lo mismo, los objetivos y formas de actuar no siempre son compatibles y en ocasiones entorpecen unos a otros.

A veces hay situaciones que vistas desde fuera parecen absurdas, y muchas veces el mérito de la gente que trabaja en estos asuntos es el de mantener la cabeza fría y operativa en circunstancias esperpénticas, donde todo cambia cada cinco minutos, donde lo único puntual son los imprevistos, y donde unas veces romper una norma es cuestión de supervivencia y otras no seguirla puede tener consecuencias desastrosas. Es muy interesante ver también qué efecto tiene esto en la gente,  y creo que la película lo refleja bien. Cómo el idealismo y la solidaridad están siempre ahí, pero enterrados bajo capas y capas de cinismo, humor negro, experiencia y resignación, que se hacen más gruesas conforme pasa el tiempo, y sin las cuales no se podría mantener la cabeza y la profesionalidad.
(…)lejos de las imágenes del cooperante comprometido, solidario e idealista que se tiene habitualmente, haciéndose fotos con niños morenos y pobres

► Puedes leer su crítica completa en el Blog El Arte Muere aquí