Malí, día 40: Béleco. Blog Ane se va de viaje

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Cooperación, Desigualdad

Blog Ane se va de viaje¹

7:00 a.m. Suena el despertador. Otro lunes que anuncia la llegada de una nueva semana en Béleco. Como cada día de trabajo, me levanto, voy preparando el desayuno y los demás van apareciendo en el comedor progresivamente. Desayunamos: un poco de papaya, tostadas, café y leche. Hoy no hay agua. Está nublado y los paneles solares que hacen funcionar los pozos no están cargados. Me pongo mi pijama de trabajo lista para empezar un día como otro cualquiera.

Llego al CSCOM, me lavo las manos en la entrada (protocolo de ébola) y hago la ronda de saludos. Aquí es imprescindible la ronda de saludos: antes de empezar a trabajar hay que darle los buenos días a todo el mundo. Ahora sin darse la mano, eso sí.

Hoy tenía previsto empezar con el programa de vacunación. Hasta ahora había estado con la malnutrición y ahora que ya he conocido el programa lo suficiente como para hacer un informe, hay que enterarse de cómo funcionan las demás cosas. Se me cruza entonces Buraima y me dice que acaba de morir un niño. Me giro y los padres lo acaban de sacar en brazos envuelto en una tela. Le descubro la cara y el cuello para buscarle el pulso carotídeo. Tiene..bueno, tenía, unos 2 años. Paludismo. Para eso no sirve lavarse las manos. Sirven las mosquiteras pero eso no está de moda así que al mundo no le importa.

Me siento un rato en la campaña de vacunación y Begoña (en Malí Sunkura) la otra médico que se queda aquí un mes viene donde Traoré (uno de los enfermeros) a pedirle una ficha de referencia para transferir a una paciente a Fana (Hospital de Referencia). Me intereso por el caso y pregunto a Begoña  por la paciente que quiere derivar. Me explica que se trata de una mujer de 35 años que empezó ayer con dolor abdominal. Hoy la ha visto en la hospitalización con la Quinina en perfusión (como todos, aquí siempre tienen paludismo sean cuales sean los síntomas por los que van al médico) y no le ha dado buena espina. Al explorarla, ve que está taquicárdica, taquipneica y con la tensión por los suelos. Preguntando le han dicho que está embarazada de 2 meses. Voy con ella a verla. Al tocarla veo que está congelada, tensión 50/25, 120 latidos por minuto, sudores fríos y empieza con hemorragia vaginal. Vientre en tabla. Está en shock, probablemente hemorrágico por un embarazo ectópico con la trompa ya estallada. Le miramos las conjuntivas y las tiene del color del papel. Anémica y en shock. Y prácticamente sin sangre en las venas.

Al ver que se trata de una emergencia, volvemos a pedir la hoja de referencia e informamos a su acompañante (marido en teoría) de que hay que llevarla al hospital. Excepto nosotras, nadie parece inmutarse.

Sólo queda una hoja de referencia, así que a alguien se le ocurre la brillante idea de mandar a otro alguien a sacar fotocopias al culo del mundo. Tener hojas de sobra parece en ese momento ser más importante que la mujer que se está muriendo en nuestras narices. Tardan 40 minutos y vuelven sin fotocopias. Cogemos la dichosa ficha que queda y la rellenamos.

Mientras, el marido pasea tranquilamente por allí. Preguntamos si ya está listo para coger la ambulancia y dice que no tiene dinero, y que además no va a ir solo con ella. Aun no he entendido por qué. Dice que ha llamado al hermano mayor de la chica, que está en camino. Viendo la parsimonia generalizada, Begoña decide ponerle una vía en cada brazo con sueros de Ringer Lactato a velocidad rápida para al menos subirle la tensión y mantenerla viva. La chica sigue empeorando y ya apenas abre los ojos.

Al de un rato largo, aparece el hermano. Sin dinero. Tiene que volver a casa a buscarlo. A mí la frustración ya empieza a saturarme. Seguimos controlando las constantes de la paciente rezando por que aguante.

Llega el hermano con el dinero (ya han pasado unas 3 horas desde que Begoña ha pedido la transferencia). Ahora toca buscar al ambulanciero. Y cuando el tío por fin aparece nadie se mueve. No es que no corran, es que no mueven el culo! Ya no puedo controlarme y monto en cólera. Al menos consigo que la suban en la ambulancia y de la lleven rapidito de una vez.

Vuelvo al programa de vacunación y al de un cuarto de hora llaman a Traoré al teléfono. Me dice que se ha roto la ambulancia de camino…No me lo puedo creer!. Tiene que salir otra desde Fana(que está a unas 4 horas) para recoger a la chica que está en el centro sanitario de un pueblo en el camino.

Para entonces Maite ya estaba por el CSCOM, y cuando decide que ya ha sido suficiente, llamamos a Fran para que traiga el coche de Osalde. Corro a la farmacia para cargar unos guantes y dos o tres sueros de RL y salimos pitando. Nos llevamos a Traoré que es el que está en comunicación con la ambulancia que llega en sentido contrario.

Llegamos al CSCOM de Dandougou y encontramos allí tumbada a la chica, en una de las pocas camas destartaladas y vacías de las que disponen. Al menos aún respira. El sanitario que le había acompañado (Konate) está tirado a la bartola unos metros más adelante con el conductor de la ambulancia, sin vigilar el suero, ni las constantes, ni a la paciente…nada!! Le cambio uno de los sueros que le mantienen la tensión ya en cifras compatibles con la vida (hemos conseguido que suba a 9/5) y le hecho una mirada asesina a Konate. Es la segunda vez que le confío a una paciente y las dos veces se han tocado los huevos a dos manos.

Hartos ya de la espera y de la impotencia, decidimos cargar a la mujer en nuestro 4×4 temiendo que no aguante mucho más y ponemos rumbo a Fana (al menos hasta que nos crucemos con la ambulancia ue supuestamente ha salido ya del hospital de allí pero que no da señales de vida). Traoré consigue después de 5 intentos contactar con ellos. No están lejos. Salimos zumbando otra vez con la chica en el asiento trasero. Yo sujeto los sueros y mantengo su cabeza sobre mis piernas para amortizar los baches, y no puedo evitar que me hierva la sangre y me dé un vuelco el corazón cada vez que la miro o intenta abrir los ojos. Cruzamos el río y poco despues nos encontramos con la ambulancia. Por fin. Rápidamente la subimos a la camilla y le explico al sanitario que la acompañará el resumen del caso. En ese momento Maite se da cuenta de que probablemente todo esto ha sido en vano si cuando lleguen a Fana no tienen dinero para pagar la transfusión y la operación que necesita la paciente, así que entre Fran y ella vacían las carteras y colectan unas 50.000 FCFAS. Yo siento enormemente no llevar dinero encima. Con eso podrán pagar la mayoría de la asistencia. Se lo entregan al hermano, que ha sido finalmente quien le ha acompañado y éste les devuelve una mirada de agradecimiento de las que te quedan grabadas en el cerebro. Ni él habla francés ni nuestro nivel de bambara nos permite comunicarnos, pero sobran las palabras. La puerta se cierra, se marchan y por primera vez en todo el día respiro sintiendo que el aire me llega a los pulmones. Desde la distancia le envío mis mejores deseos. Alá ka nogoyá.

Vaya día. La verdad es que me lo que ha pasado hoy me ha dejado tocada…Ya he tenido más choques culturales pero ninguno como este. He intentado ser tolerante pero es que no puedo entender tanta indiferencia, tanta pasividad…y por parte de todos: personal sanitario, familia…

Es muy duro ver cómo aquí una vida vale tan poco.

 


¹ Ane Ordiales participa en un proyecto de fortalecimiento de la Red de atención primaria de Salud, aumentando la accesibilidad y la participación comunitaria desde la perspectiva de Género en la comune de Djedougou, Malí (subvencionado por el Gobierno Vasco). Su trabajo consiste en empoderar la estructura sanitaria local, colaborando a distintos niveles: relais, matronas, Agentes de Salud comunitaria y personal del Centro de Salud Comunitaria (CSCOM), y asisitiendo al personal en el desarrollo de distintas actividades como los de vacunación, malnutrición, realización de consultas generales y prenatales o control de las hospitalizaciones

Entrada publicada bajo permiso de autora. Publicada originalmente aquí en el blog anesevadeviaje.wordpress.com

 

Escrito por

Psicólogo en Acción Humanitaria. Soy alérgico a las mentiras, especialmente a las mías. • airam@uma.es

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